EGIPTO , MARAVILLOSO

jueves, 7 de febrero de 2008

EL MISTERIO DE LOS LLANGANATES


Corre el año 1535, Francisco Pizarro, el conquistador, llega al territorio incaico con su sed de oro. Atahualpa, el Inca, para salvar su vida ofrece llenar un cuarto con piezas del metal amarillo sin combatir a los invasores. Rumiñahui, el guerrero, se indigna con la actitud de su hermano y decide pelear. Antes previene: "Los extraños que han llegado no son ningunos Viracochas, son simples mortales y ladrones. Nos vienen a ofender. Se viene la sombra de la esclavitud. Si no luchamos, hemos de hundirnos en el duelo y la miseria". Pero su insistencia de combatir a los extranjeros en Cajamarca fue en vano, entonces decide marcharse hacia Quito donde se nombra Scyri y organiza la lucha.
Como si el tiempo no hubiera pasado, la historia vuelve, el accidente de un helicóptero en el que viajaban cuatro arqueólogos estadounidenses en una zona comprendida entre las provincias del Azuay y Cañar, al sur de Ecuador, revivió la leyenda. Más allá del accidente en sí, en el que por suerte nadie tuvo heridas de gravedad, la revelación de que los investigadores accidentados buscaban el oro del emperador inca Atahualpa, que fuera escondido hace varios siglos en un sitio jamás revelado, llamó la atención de los medios de comunicación.
Los científicos pertenecen a un grupo de 14 investigadores de la Asociación de Investigadores Marítimos de las Indias y del Instituto de Arqueología Náutica de la Universidad de Texas y la Fundación Widam que desde noviembre de 1998 viene realizando estudios sobre el famoso tesoro.
Los investigadores, viven desde mediados de 1998 en esa zona sureña de Sigsig, en las estribaciones de la Cordillera Oriental o de los Llanganates, donde se presume que el guerrero inca Rumiñahui, escondió el oro del Reino de Quito, que serviría de pago por el rescate de su hermano, el emperador Atahualpa, asesinado por los españoles en Cajamarca.